miércoles, 26 de octubre de 2011

Ejemplo de fallo en la frontera de ejecución.

Cuando entramos en una de nuestras maravillosas aulas, casi siempre nos encontramos con un dispositivo como el siguiente:

Generalmente cada botón del interruptor corresponde a una línea individual de fluorescentes conectados en línea.
La idea es poder encender líneas independientemente unas de otras, de forma que podamos regular la cantidad de luz de la clase o configurar en cierta medida su modo de incidencia.






Sin embargo, a una mente privilegiada que estaba harta de tener que colocar todos los botones que correspondían a todas las líneas de fluorescentes en la posición de apagado para no gastar inecesariamente se le ocurrió la feliz idea de colocar un pulsador idéntico al resto de interruptores, que si se presiona una vez corta el flujo total de corriente al resto de los interruptores (sin importar su posición) y que si se vuelve a pulsar, la restablece.
Además la única forma de averiguar el estado de dicho pulsador es a través de un indicador luminoso situado en el mismo.

En primera instancia, la idea era tenet que presionar únicamente este pulsador para cortar el suministro de corriente a la clase.

¿Tenían que ser pulsador e interruptores idénticos?
¿El único medio de distinción tenía que ser visual?

Al llegar a la clase y encontrarnos a oscuras en un principio es imposible averiguar si no tenemos luz porque todas las líneas se han apagado o si es que el pulsador está cortando el suministro de red.
La respuesta habitual es empezar a apretar interruptores para encender los fluorecentes, pero quizás los estamos colocando en la posición de apagado, y para cuando presionamos el pulsador seguiremos a oscuras.
Además, con la luz apagada el pulsador se queda sin la lucecita indicadora, justo cuando más falta nos hace identificarlo de entrada.

En resumen, encuentro tres fallos importantes en la frontera de ejecución:

1º Fallo de Comodidad (efectividad). El proceso de encender la luz se dificulta. De hecho puede incluso imposibilitarse según la secuencia de alteración de los botones que se produzca. Podría solucionarse separando o señalizando de manera diferente al pulsador.

2º Fallo de Comodidad (flexibilidad). El sistema no tolera el error humano. Equivocarse de botón (evento frecuente y comprensible dado que son idénticos) complicamos el proceso de encendido. Si todos los interruptores fuesen pulsadores con dos estados y el pulsador general estubiera bien diferenciado y/o separado, se podría solucionar con una interfaz que en realidad dependiendo del estado de éste último cambiara el estado de los demás a "todos en on" o a "todos en off" en lugar de cortar la corriente.

3º Fallo de Accesibilidad. Si el profesor fuera invidente y deseara encender las luces a los usuarios, solo podría fiarse de la posición de los interruptores. El pulsador con el led encendido (que queda apagado en caso de corte) o la presencia de luz sería transparente para el usuario.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Interacción con la interfaz del reproductor del iPhone

Como ejemplo muy simple de Interacción, Comunicación, Percepción y Comprensión e intentando aplicar dichos conceptos a un elemento software, he decidido escoger el reproductor de música del iPhone.
Cuando ya tenemos una canción escogida y obviando el proceso de apertura de la aplicación y de selección de archivos, esta es la pantalla que se nos presenta:


Por descontado, la forma de comenzar la reproducción de la música es presionar la zona de la pantalla donde se dibuja el botón de play.

De esta forma podemos diferenciar:

Interacción -> Presionar el botón de Play.
Comunicación ->La aplicación comienza a reproducir un tema.
Percepción -> Oído (escucho el tema), vista (la barra de tiempo comienza a llenarse).
Comprensión -> Puedo escuchar la canción.

viernes, 14 de octubre de 2011

Esta historia circula por internet desde hace tiempo.
Cuenta que una señora estaba intentando añadir una carga de ácido en la batería de su coche nuevo y no sabía por donde.
Tras mantener contacto telefónico por teléfono con los mecánicos y repetirle una y otra vez las indicaciones que al parecer no entendía, la señora realizó una pregunta:
"¿Lo vierto por el tapón 710?"
Tras consultar los manuales y comprobar que el tapón de carga de la batería tenía un número de referencia acabado en 710 le dieron su conformidad.
El coche empezó a sufrir un mal funcionamiento y llegó a taller.
La mujer había vertido ácido de batería a través del siguiente conducto:


¿La culpa es de la señora? En el siguiente tapón no habría lugar a dudas. ¿Fallo de interfaz?

Diseño de logo desafortunado.

Este es el nuevo logo de la entidad británica denominada como Oficina de Comercio Gubernamental, una imagen simple y minimalista pero mucho mejor que la anterior:

¿Qué tenía de malo? En un principio nada, es igual de simple y minimalista, hasta que lo miramos de lado:


Un gráfico poco adecuado a la imagen que intenta trasmitir una entidad gubernamental.
Para los más cándidos que no consigan ver el problema, a continuación adjuntamos unas cuantas pistas:

Fallo grave de diseño. Inadecuado para el público dirigido.



Resulta gracioso encontrar en este juguete que regalaban con la compra en un famoso restaurante de comida rápida semejante distribución de los elementos.
Evidentemente es una ubicación erronea para un artilugio dirigido al público infantil.